Tendría que destacar muchas cosas que hicieron de éste un día para enmarcar, pero sobre todo dos: Primero, el comportamiento de mi coche, que con los slicks, la presión adecuada, la "pócima" LIQUI MOLY, y el “toke” de motor de mi preparador y amigo Talleres Milan Sport, fue suficiente para que el Peugeot 106 se adaptara perfectamente al nuevo asfalto. De hecho, fui yo quien por un exceso de fogosidad, me pasé la primera tanda atascado en la puzolana, mirando cómo pasaba el resto de pilotos: el pie izquierdo pasó de frenar cuando debía, y me pegué una pasada al final de recta que me hizo salirme en la curva Nuvolari. Y a partir e ahí, seguí los consejos del experimentado Alberto Fueyo, y fui “de menos a más”: la mejor tanda, la última de las cuatro, donde ya tenía la suficiente confianza y puntos de referencia dominados, para exprimir el motor del 106 y dar el máximo en cada curva. Algo más de 2 minutos fue la crono que me tomaron: para ser mi primera vez en El Jarama, no me quejo.
A todos ellos les dedico este gran día, me alegro de haberlo compartido con ellos y de seguir compartiendo mis experiencias en el maravilloso mundo del motor y la competición.